Fandom

Redópedia Wiki

Diez cosas que no deberían hacerse en la cancha

901páginas en
el wiki}}
Crear una página
Discusión0 Compartir

Diez cosas que no deberían hacerse en la cancha Editar

Por Pep

Hay prácticas, que si bien son lícitas y no están prohibidas, deberían evitarse entre los espectadores de un partido de fútbol. He aquí un decálogo de ellas.

moises.jpg
Y el que cante ooooole ganando 1 a 0 sufrirá la ira del Señor (?)

Desde que el hombre comenzara a vivir en sociedad, allá por la época en que Racing salía campeón seguido (?), los seres humanos han establecido, con mayor o menor fuerza, una serie de reglas de convivencia, o de comportamiento. No necesariamente con el carácter de ley, pero sí mediante el apoyo, o la sanción, en su caso, de determinadas conductas como deseables o indeseables.

En los diversos círculos en los que el hombre se ha ido insertando fueron surgiendo asimismo esas reglas, internas para ese grupo. El fenómeno es dinámico, y así lo que en un momento –y en un lugar- está mal visto en otro puede no estarlo. Esas reglas, en sentido amplio, pueden llamarse como “etiqueta”, por más que el término tenga actualmente una connotación relativamente aristocrática.

Hasta internet tiene sus reglas no escritas sobre lo deseable y lo repudiable. Escribir con mayúsculas es gritar, y gritar en la web, salvo casos puntuales, no está bien visto. Pasar los números de tarjeta de crédito a desconocidos tampoco es un comportamiento bien recibido, lo que es una verdadera lástima (?).

En el fútbol, en el juego en sí, también pueden verse ejemplos de estas normas no obligatorias que de todos modos suelen ser recibidas con beneplácito por la burguesía decadente (?). Las reglas del fútbol no obligan a un equipo a devolver la pelota en caso de que el rival la haya tirado afuera por lesión de un jugador, pero está mal visto que no se lo haga. Para algunos hacer cambios sólo para perder el tiempo es un acto deleznable –sobre todo si el ofendido es hincha del equipo que está perdiendo-. En una época se contaba que los goles de penal no se gritaban. Tirar lujos cuando se golea tampoco está bien visto. Y así, muchos otros ejemplos.

En este ensayo (?) se mencionarán diez conductas que no deberían verse en las tribunas. No son las únicas, y más de una es discutible y tal vez sean más un berretín del autor (?) que un hecho grave. De hecho, ninguna es grave, pero muchas veces –sobre todo si se dan varias juntas- provocan en el espectador inocente un irrefrenable impulso de apoyar la pena de muerte, e incluso, por qué no, de tomar la justicia en las propias manos. Como aclaración, el listado no es taxativo, sino que es ampliable, y no obedece a ningún tipo de clasificación.

Decálogo de cosas que no deberían hacerse en una cancha.

No gritar los goles antes que sean gol.
Desde el punto de vista lógico y semántico el enunciado es imposible. El gol antes de ser gol no es gol. Sin embargo, todo aquel que tiene dos dedos de frente y no se haga el opa entiende perfectamente a que hace referencia el postulado. Como justamente el gol no es tal hasta tanto no ingresa la pelota al arco –en realidad hasta que es convalidado por el árbitro- no tiene sentido gritarlo antes de que se haya consumado. Pero además de ser un sinsentido es mufa. No hay una estadística precisa al respecto, pero a ojo de buen cubero (?) un 98% de las jugadas en las que el gol es adelantado por el grito de festejo terminan como no gol, generando una furia irrefrenable en aquellos que pacientemente esperan a que ingrese el balón a la portería contraria, que naturalmente entenderán que no fue un jugador rival, ni un poste inoportuno, ni la occisez (?) del atacante de turno la que frustró la chance, sino el grito apresurado del pelotudo que está parado cuatro escalones más abajo.

No gritar ooooooole antes que el partido esté definido.
Es parte de una serie de conductas reprobables que exceden al fútbol, que presentan varias aristas –por ejemplo la siguiente en el listado- y que pueden resumirse en un filosófico “no hay que descorchar el champán antes de que lleguen las putas” (?). En el caso puntual la actitud de gritar ole antes de que el partido esté definido es reprochable porque se corre el peligro cierto de comerse un terrible descanso si, por una de esas cosas, el bailado da vuelta la historia. Ejemplos sobran…, tal es así que no sólo puede ser catalogada de poco inteligente la movida sino de ser bastante piedra.

No prender bengalas antes de que termine el partido.
Otra variante de la especie de vender el pescado antes de haber ido al río a buscarlo (?). En este caso con un componente estadístico de yetez altamente comprobado. Obviamente también incita a la burla inmisericorde. Alguno podrá decir que es difícil para el argentino promedio evitar que se prendan bengalas antes de tiempo, pero sepa él que si su hinchada lo hace, cagó fuego (?). Tal vez está conducta –como la anterior- obren también como acicate para un rival herido en el orgullo, pero el análisis de tal situación quedará para otros trabajos. En síntesis, no es recomendable gastar lo que aún no se ha adquirido, salvo en la salida del equipo, salida que en realidad es entrada, pero esa también es materia de otro análisis interdiscplinario con algún lingüista de renombre.

No tentar a la suerte gritándole a otro que es de la B cuando uno está en medio de la lucha por la permanencia.
Relativamente emparentada con las dos anteriores, esta conducta indeseable tienta como pocos a la suerte, y se sabe que la suerte es perra. Pero no sólo porque el tiro puede salir por la culata es mejor no caer en esta acción, sino también porque es de poco hombre. No hay ninguna necesidad de gritarle al otro que es de la B (?).

No preguntar por dónde se llega a la cancha.
Desde tiempos inmemoriales una de las grandes diferencias entre hombres y mujeres está dada por la predisposición a preguntar o no como medio de recibir ayuda para arribar a un destino. Se sabe que el hombre no pregunta, porque no sólo puede guiarse por sí mismo, sino también porque no hay ninguna necesidad de decirle a un desconocido hacia donde se dirige uno. ¿Y si el tipo es de los servicios?, ¿si es rrocho?, ¿si es un traficante de órganos?. No señor, uno llega a su destino, o no llega nunca, pero siempre valiéndose de sus conocimientos, su sentido de la orientación, su intuición y –si es de noche- las estrellas. Puede aceptarse una brújula como mucho, pero jamás un GPS. Yendo a lo estrictamente cancheril, un hincha de bien no puede preguntar por dónde entra a una cancha su parcialidad. En primer término porque debe anoticiarse de cómo hacerlo antes. Leyendo, preguntando, fijándose (?). Si es como local, porque es abiertamente inadmisible (?). Si es en condición de visitante porque lo que debe hacer es buscar a otra gente de su equipo. Si alguno del grupo sabe ir, perfecto. Si nadie sabe y todos se equivocan, al menos podrán aguantar espalda con espalda.

No putear a los pibes.
En realidad no debería putearse a ningún jugador del propio equipo, siendo aceptable como mucho un “la puta que te parió”, un “la concha de tu madre”, o un “muerto hijo de puta” sólo en caso de reiteración de pelotudeces de un jugador dado, pero siempre como válvula de escape y no como conducta repetida. Sin embargo, en el caso de los jugadores jóvenes el nivel de tolerancia es mayor. Si están en una situación jodida y no les da el piné (?) la culpa no es de ellos. A los pibes no se los putea. Simple y sencillo. Porque no corresponde, porque es injusto y porque, además, el que putea a los pibes amanece mojado (?).

bengalas.jpg
En menos de 5 minutos se lo empatan a este equipo (?)

No aplaudir a rabiar ni putear desenfrenadamente a cualquier jugador que haya pasado por el club.
En la gran mayoría de los partidos el elenco rival cuenta con algún jugador que, con mayor o menor suceso, pasó por el equipo de uno. Hay unos pocos a los que les cabe el aplauso –y unos menos a los que les corresponde la ovación- y otros –no muchos tampoco- a los que les viene bien una buena puteada y recordarles que ahí (en el club de uno) se les mató el hambre (?). No obstante, habitualmente esos jugadores que pasaron por la institución del alma del hincha no han dejado gran huella. Habrán tenido mejores o peores actuaciones, habrán pasado con más pena o más gloria, pero sólo son una línea en el excel de la historia del equipo (?). Aplaudir como un pajerto a cualquier muerto que vistió la camiseta del club en cuestión es reprochable, pero mucho más lo es putear hasta desgañitarse a un tipo que jugó un par de temporadas en las que no se destacó y vuelve como visitante defendiendo los colores de otra institución. Eso es de nabo directamente. Máxime cuando son futbolistas que ni siquiera tuvieron declaraciones desafortunadas al irse, o posteriormente.

No ponerse a pelear verbalmente con cualquier cuatro de copas que viene de visita.
No hay que agrandar giles”, dice el refrán (?). Responder al canto –sin originalidad y adaptado de otro tema- de cualquier rival ignoto es de bobos. Uno le grita a su rival, a un par de equipos más con los que tiene una pica importante, y, llegado el caso si el partido viene complicado, a los del cualquier otro rival. Pelearse contra 20 gatos locos que vinieron a ver como perdían –aunque ganen- es de salame.

No gritar que “los maten” porque después ellos van y matan.
Porque parece que es cierto. Ese es el motivo por el que existe la violencia en el fútbol. La solución estaría entonces en cantar que hagan el amor y no la guerra, pero la complicación pasa por definir el pasivo (?).

No quejarse desde el minuto uno.
La insufribilidad al palo. Eutanasia. Eugenesia. Narcolepsia (?). No importa si el equipo viene dando asco fecha a fecha. No importa si la campaña es horrible. No importa si el desarrollo del partido demuestra que el quejoso de turno tenía razón. No se debería ir a la cancha a protestar y quejarse desde que arranca el partido. Quedáte en casa para eso. Miralo por tele. Acá se viene a alentar y, de corresponder, romper todo como Dios manda (?), pero no a llorar y lamentarse despotricando desde antes de que la pelota ruede. No, un lateral al pedo en media cancha en el minuto 3 de partido no es importante. De ningún modo. En general este sujeto quejica encima protesta por absolutamente todo, el clima, la hora, lo que tuvo que caminar, que ellos son pocos, que son muchos, que por qué no juega Mengano, que la coca está cara y que va a llegar a la casa a las mil y quinientas.

¡Interferencia de bloqueo de anuncios detectada!


Wikia es un sitio libre de uso que hace dinero de la publicidad. Contamos con una experiencia modificada para los visitantes que utilizan el bloqueo de anuncios

Wikia no es accesible si se han hecho aún más modificaciones. Si se quita el bloqueador de anuncios personalizado, la página cargará como se esperaba.

Spotlights de otros wikis

Wiki al azar