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Estaduales para Todos
Ahora que parece que la Asociación del Fútbol Argentino planea presentar un proyecto de competición ceñido a los parámetros lógicos y racionales del fútbol europeo, es hora de que nosotros la limemos, de puro contreras que somos (?).

Nuestro paquete turístico vintage por los estaduales brasileños despertó la curiosidad del mundo LR! (?) acerca de si un sistema de torneos similar podría aplicarse en nuestro país. A continuación demostraremos, contra viento y marea, que tal reestructuración no es sólo posible, sino que es incluso deseable.

Es cierto que la justificación de la persistencia de los estaduales en Brasil tiene razones históricas: durante décadas, incluso aquellas en las que el país hermano era ya múltiple campeón del mundo, no existían competencias de alcance nacional. Durante años, la Copa Rio-Sao Paulo funcionó informalmente para coronar al mejor equipo de Brasil, pero -como su nombre lo indica- apenas convocaba a clubes de sólo dos jurisdicciones, si bien eran las más importantes. Pero el alcance de ese torneo era muy limitado no solamente por ignorar a la mayor parte del territorio del país, sino porque se disputaba durante el breve lapso de dos meses: el lugar preponderante en el calendario lo seguían ocupando los certámenes regionales. Los primeros ensayos de campeonatos que abarcaran toda la geografía nacional, como la Taça Brasil o el Torneio Roberto Gomes Pedrosa (en sus inicios era en realidad la Rio-Sao Paulo ampliada con invitados de Rio Grande Do Sul, Minas Gerais y Paraná) mantenían una duración acotada. Fue muy de a poco que el Brasileirao, creado en 1971, fue desplazando en el calendario a los estaduales, que de todas maneras han conseguido sostener su vigencia aún a costa de sobrecargar la temporada, que en el caso de algunos equipos puede llegar a superar los sesenta partidos anuales -sin contar eventuales añadidos como Copa Libertadores, Copa Sudamericana, Copa Brasil, Mundial de Clubes o el Carnaval Carioca (?)-.

Frente al peso de semejante tradición, proponerla como inspiración para el balompié argentino puede resultar inadecuado; cómo si se quisiera importar un elemento foráneo, ajeno a nuestra propia historia futbolera. Sin embargo, tal objeción desconoce un hecho incontrastable aunque ocultado por la manera en que el relato oficial le dio nombre: durante más de ochenta años el deporte más popular en la Argentina -después del pato, desde luego (?)- estuvo organizado en un sistema de torneos regionales (ni siquiera provinciales). Con el pequeño detalle de que una liga, la de Buenos Aires, consiguió presentarse a sí misma como la liga nacional. La sumatoria de algunos clubes de la provincia de Santa Fe al eje metropolitano acaso le otorgó mayor representatividad a esa competencia, pero de ninguna manera esa adición puede considerarse equivalente al establecimiento de un genuino régimen federal.

Uno de los tantos equipazos de Talleres en los ’70

La disputa de los recordados torneos Nacionales a partir de 1967 fomentó una mayor integración pero al mismo tiempo puso de manifiesto varias contradicciones. Sobre todo a partir del momento en que varios equipos del Interior, sobre todo de la provincia de Córdoba, comenzaron a acceder a las instancias decisivas de los Nacionales, además de nutrir de manera copiosa a la selección. Al mismo tiempo que estos clubes alcanzaban un reconocimiento que nunca antes habían tenido, se volvía más evidente su exclusión en la primera mitad de la temporada: mientras se jugaba el Torneo Metropolitano, algunos de los mejores equipos del país volvían a desempeñarse en el marco de sus ligas regionales.

Newell’s 1987-88: El primer campeón auténtico de la Argentina

Recién a partir de la temporada 1986/87 puede hablarse de un sistema nacional más o menos integrado, lo cual habilita dos reflexiones:

Primero, que extremando la lógica de aquellos que consideran que los únicos torneos serios y respetables son aquellos que enfrentan a lo largo de dos ruedas de partidos a los mejores equipos de un país, el fútbol argentino ha tenido a lo largo de su historia tan sólo dos campeones legítimos: Newell’s Old Boys en 1987-88 y River Plate en 1989-90. Los Nacionales nunca se disputaron como campeonatos largos, y los Metropolitanos excluían a una parte del país. En la temporada 1986-87 ya empezó a celebrarse el Nacional “B”, pero la plantilla de 20 equipos de la “A” de aquel año todavía se confeccionó a partir de los torneos de los directamente afiliados (ascendieron Rosario Central, Racing y Deportivo Italiano desde el ascenso metropolitano y ningún equipo desde el Interior), así que perdón Centralito (?), pero te quedaste afuera de la seriedad. El torneo 1988-89 fue largo y “federal”, pero con la payasada de los penales para todos (?). En 1990-91 empezaron los torneos de una rueda (ese año todavía con una final) y así estamos desde entonces. Auspició esta investigación la Fundación Fabián Basualdo (?).

River 1989-90: El último campeón en serio de la Argentina

Segundo, y acá continúan las paradojas, que desde que el sistema aparentemente se federalizó, los equipos indirectamente afiliados no han repetido las excelentes performances de aquellos viejos torneos Nacionales, dónde en varias ocasiones arañaron -sobre todo Racing de Córdoba, que tenía a Amuchástegui (?)- el título. En cambio, ni siquiera la supuesta mayor accesibilidad de los torneos cortos los han acercado a alcanzar una conquista. Los engendros (?) de una rueda le han permitido estrenarse a Lanús y Banfield, volver a saborear las mieles del éxito a Vélez, Argentinos y Estudiantes, y al menos pelear títulos hasta el final a Gimnasia, Tigre y Huracán. En cambio, de los clubes del interior apenas pueden recordarse buenas actuaciones de Talleres (Córdoba) y Godoy Cruz (Mendoza), que en ningún caso los encontraron llegando a una jornada final con opciones de campeonar.

La Araña + 10

Es cierto que más allá de la vigencia del centralismo porteño existen cuestiones demográficas que justifican el desbalance, más allá de algún discurso federalista ingenuo que anhela una distribución de plazas en Primera División similar a las que se observan en ligas como las de España o Italia, en las que rara vez hay más de dos equipos de una misma ciudad. Imaginemos una competición en la cual, con la distribución poblacional actual de la Argentina, sólo existieran dos clubes en todo el Gran Buenos Aires: pongamosle. para hacerlo más claro, River y Boca. Obviamente habría más provincias representadas en la máxima divisional, pero es presumible que la hegemonía de esos dos clubes resultaría insoportable: pensemos que a su poder de convocatoria actual le sumarían a los simpatizantes de Independiente, Racing, San Lorenzo, Huracán, Nueva Chicago, Chacarita, Vélez y Tigre, entre tantos otros. Hay que reconocer que este sistema tendría la ventaja de que River no hubiera descendido (?).

Aún con esta salvedad, resulta notable el contraste entre el protagonismo que algunos clubes indirectamente afiliados tuvieron en la época en la que dividían su temporada entre sus ligas locales y los torneos Nacionales, y el lugar subalterno que han ocupado desde que se creó el Nacional “B”. Surge entonces el interrogante de si no será incorrecto llamarle “federalización” a un proceso que integró a los clubes del país en un sistema “unitario”. Pone en duda asimismo que la salida a esta problemática la otorgue una profundización de esa “federalización” que elimine la diferenciación entre clubes afiliados directa o indirectamente a la AFA.

Muy por el contrario, este proceso desvalorizó a las ligas regionales, ya que los principales equipos del interior comenzaron a afrontarlas con planteles alternativos. Estos clubes consiguieron un merecido protagonismo a nivel nacional, pero algo de la identidad local se resintió en el camino. Son numerosos los relatos sobre aquellos viejos torneos de Liga que convocaban en los estadios a multitudes, que quizá esos mismos equipos, jugando en la “A” o la B Nacional, hoy mismo no consiguen reunir. Muchos hinchas de Olimpo de Bahía Blanca añoran la época de los militares en que su conjunto era el capo de la Liga del Sur, muy por encima de este presente de recurrentes ascensos y descensos entre las dos categorías principales del país. Varios de los clásicos más importantes del país han dejado de disputarse con regularidad. Esa extraña realidad que se puso de manifiesto en forma masiva con los superclásicos del pasado verano ya era conocida en otros puntos de nuestra geografía: Talleres-Belgrano solo miden a sus primeros equipos en alguna eventual copa amistosa; el auge actual de Godoy Cruz lo ha divorciado de la realidad de los numerosos conjuntos que engalanaban la interesante y parejísima liga mendocina. La propia estabilización de sucesivos niveles en el ascenso del interior, con los Argentino “A” y “B”, han alejado a una cantidad cada vez mayor de clubes del compromiso militante (?) con sus ligas de origen.

Hasta el autotrol se pronuncia por el regreso de los torneos provinciales

Esos enclaves de las culturas futboleras regionales merecen recuperar su preponderancia sin por eso dañar la estructura federal de las categorías de alcance nacional. Un sistema de competiciones provinciales, con un plazo específicamente estipulado para ellas en el calendario anual puede ser el instrumento de esa recuperación. Lo que sigue es apenas un esbozo de cómo podría encararse tal reestructuración. Se admite que en la propuesta puede haber errores -aunque muchos menos que en las de Varsky y de Pep (?)-, aspectos a reconsiderar, agregados y enmiendas posibles.

La primera aclaración necesaria incumbe al carácter provincial de la división propuesta: efectivamente, la tradición de los torneos regionales la mayoría de las veces contemplaba competiciones como la Liga Rosarina o la mencionada Liga del Sur cuya área de influencia estaba limitada a una ciudad y sus alrededores; no pueden descartarse agrupamientos de esa índole, como así tampoco modalidades que integren a más de una provincia para realzar la calidad de un campeonato: pensamos por ejemplo en un eventual Torneo Correntino-Chaqueño. También podría ocurrir que algún equipo suelto se encuentre más a gusto jugando en una provincia aledaña. Por ejemplo, el Deportivo Patagones quizá sería un integrante más pleno de la Primera División Chubutense, que de la Tercera División del Interior Bonaerense.

La división en provincias propuesta, entonces, es un punto de partida para disparar el debate. Nos hemos tomado apenas algunas licencias respecto del poder inescrupuloso de la geografía (?): a) Dividir a la provincia de Buenos Aires en un torneo del Conurbano y otro del interior. b) Hacer jugar en el torneo de la Ciudad de Buenos Aires a equipos que tienen su estadio allende la General Paz, pero que están más culturalmente ligados a la soberbia porteña (?).

Imágenes borroneadas por el tiempo (?)

La propia secesión propuesta entre una Liga de la Ciudad de Buenos Aires y otra de sus alrededores amerita una aclaración: si bien en términos de historia futbolística -para no hablar de su íntima ligazón por fuera del deporte, desde luego- podría parecer más lógica una competición unificada, esta traición a la tradición que proponemos es una invención necesaria. Sin esa deconstrucción de la cabeza de Goliat (?), tendríamos una reedición del viejo Metropolitano, sin equipos rosarinos para peor. Ese torneo acapararía la cobertura de los medios, y sería considerado por la prensa porteña como un título equivalente a los campeonatos nacionales. De esa manera, las consecuencias de la reestructuración propuesta serían exactamente las contrarias a las esperadas. Además de que, así como hay una historia en común, existen diferencias futbolísticas y extrafutbolísticas innegables entre la Capital y sus alrededores que le dan consistencia a esta delimitación. Pero lo más importante es que esta trisección (?) de la bestia bonaerense garantiza que la multiplicidad de certámenes sea evidente hasta para el más unitario: más allá de que en cada provincia haya coberturas específicas de la copa local, ¿qué futbolero enfermo no querría ver en cualquier punto del país a Instituto, Belgrano y Talleres peleando por un título, o los clásicos rosarinos en el marco de la Copa Santafesina, antes que muchos de los partidos que hoy se juegan en Primera División o la B Nacional?

Bueno, basta de teorías, llegó la hora de encender el simulador.

No solo en el Interior: en Capital también vuelven los clásicos

Torneo de la Ciudad de Buenos Aires, Copa “Mauricio Macri (?)”: 14 EQUIPOS

Primera División: All Boys, Argentinos, Boca, San Lorenzo, Vélez, River, Huracán, Atlanta, Ferro, Chacarita, Nueva Chicago, Estudiantes (BA), Colegiales y Platense.

Segunda División: Defensores de Belgrano, Barracas Central, Comunicaciones, General Lamadrid, Almagro, Deportivo Español, Excursionistas, Sacachispas, Riestra, Yupanqui, Deportivo Paraguayo, Sportivo Barracas, Fénix y Lugano.

El torneo se disputaría a una rueda, todos contra todos. Tendría de esa manera una duración de trece fechas, el máximo previsto para los torneos regionales. Parece recomendable establecer dos descensos por temporada entre la primera y la segunda categoría.

Aclaración 1: Para dividir a los equipos de la actual B Metropolitana entre la primera y la segunda división tomamos su ubicación actual en la tabla de posiciones. No implica ningún juicio de valor sobre la grandeza o la insignificancia (?) de los clubes en cuestión.

Aclaración 2: Como adelantábamos más arriba, hemos incluido en esta zona a algunos conjuntos cuyos estadios están situados en Provincia, pero que por razones históricas, de pertenencia barrial, incluso de principales rivalidades y clásicos, resulta más adecuado que disputen este torneo. Hemos considerado que en esta situación se ven reflejados Chacarita, Platense, Almagro, Estudiantes (Buenos Aires), Colegiales, Fénix y Lugano. Desde ya que la lista es discutible, y de aplicarse nuestro brillante proyecto (?) habría que definir caso por caso, consultando desde luego a los responsables e irresponsables (?) de los clubes involucrados.

Conurbano profundo

Torneo del Conurbano, “Copa Fabián Rodríguez (?)”. 20 EQUIPOS

Primera División: Banfield, Estudiantes, Tigre, Arsenal, Independiente, Racing, Lanús, Almirante Brown, Quilmes, Defensa y Justicia, Dep. Merlo, Gimnasia (LP), Brown (Adrogué), Los Andes, Villa San Carlos, Deportivo Armenio, Temperley, Flandria, Acasusso, Sportivo Italiano.

Segunda División: Morón, San Telmo, Tristán Suárez, Argentino (Merlo), Berazategui, Cambaceres, Defensores Unidos (Z), Dock Sud, El Porvenir, J.J. Urquiza, Leandro Alem, Laferrere, Luján, Midland, San Miguel, Talleres (RdE), UAI Urquiza, Villa Dálmine, Liniers, Argentino de Quilmes.

Tercera División: Atlas, Cañuelas, Central Ballester, Centro Español, Claypole, Ituzaingó, Juventud Unida, Muñiz, San Martín (Burzaco), Victoriano Arenas, Puerto Nuevo, Camioneros (General Rodríguez), Nueva Alianza (La Plata), Everton (La Plata), Club Monterrey (Escobar), Cefalier (José C. Paz), Mutual UTA (Luján), SMATA (Cañuelas), Pilar Fútbol Club, Atlético Moreno (Moreno).

Por la gran cantidad de equipos y la necesidad de no extender exageradamente el torneo se prevé un sistema de disputa con dos zonas de diez equipos. Los rivales clásicos integrarían grupos distintos pero se cruzarían en un cotejo interzonal. De esa manera, la serie regular, a una rueda, duraría diez jornadas. Los dos primeros de cada zona pasarían a semifinales, y los eventuales ganadores dirimirían el título en una gran final. Una distribución posible de las zonas con los equipos propuestos sería la siguiente:

Grupo A: Banfield, Estudiantes, Independiente, Los Andes, Quilmes, Almirante Brown, Acasusso, Flandria, Villa San Carlos, Sportivo Italiano.

Grupo B: Lanús, Gimnasia, Racing, Temperley, Arsenal, Deportivo Merlo, Tigre, Armenio, Defensa y Justicia, Brown (Adrogué).

Cruces Interzonales: Independiente-Racing; Estudiantes-Gimnasia; Banfield-Lanús; Quilmes-Arsenal; Los Andes-Temperley; Almirante Brown-Deportivo Merlo; Acasusso-Tigre; Flandria-Armenio; Villa San Carlos-Defensa y Justicia; Italiano-Brown (Adrogué).

Aclaración 1: Nuevamente, para dividir a los equipos que hoy están en una misma categoría a nivel nacional utilizamos como criterio su desempeño en la actual temporada.

Aclaración 2: Fuimos bastante conservadores a la hora de plantear la delimitación geográfica entre este torneo y el del Interior Bonaerense. En rigor de verdad, de los directamente afiliados sólo destinamos a la otra región a Sarmiento (Junín). Admitimos que pueden ser caso de análisis la situación de conjuntos como Luján, Defensores Unidos (Zárate), Villa Dálmine, Cañuelas, entre otros. En cambio, nos parece irrefutable que los clubes de La Plata y su zona de influencia participen de este certamen.

Aclaración 3: Ahora bien, esa delimitación territorial que planteamos en el párrafo anterior tiene preeminencia sobre el tipo de afiliación de cada club a la AFA. Por eso es que incluimos a equipos indirectamente afiliados como Camioneros o Everton (La Plata) en esta zona.

Olimpo, en las épocas en las que no se habían inventado los ascensores (?)

Torneo del Interior Bonaerense, “Copa Monsanto (?)”. 20 EQUIPOS

Primera División: Olimpo (Bahía Blanca), Aldosivi (Mar del Plata), Sarmiento (Junín), Defensores de Belgrano (Villa Ramallo), Douglas Haig, Huracán (Tres Arroyos), Racing (Olavarría), Rivadavía (Lincoln), Ramón Santamarina (Tandil), Unión (Mar del Plata), Alvarado (Mar del Plata), Bella Vista (Bahía Blanca), Ferrocarril Sud (Olavarría), Liniers (Bahía Blanca), Grupo Universitario (Tandil), Independiente (Tandil), Villa Mitre (Bahía Blanca), Once Tigres (9 de Julio), El Linqueño (Lincoln), La Emilia (San Nicolás).

Segunda División: Sportsman (Carmen de Areco), Defensores de Salto, Rivadavia (Necochea), Independiente (Chivilcoy), Argentino (25 de Mayo), Atlético French (9 de Julio), Villa Belgrano (Junín), Argentino Agropecuario (Carlos Casares), Olimpo (Tres Arroyos), Tiro Federal (Bahía Blanca), General Rojo (San Nicolás), Mitre (San Pedro), Atlético Baradero, Atlético Ayacucho, Madreselva (Lobos), Kimberley (Mar del Plata), El Fortín (Olavarría), Defensores Plaza Italia (25 de Mayo), Barrio Norte (América), Ferrocarril Sud (Tandil).

Proponemos un sistema de disputa similar al del Torneo del Conurbano, pero en este caso con una subdivisión regional en lugar de interzonales. De esta manera, se garantizaría que en aquellas localidades con más de dos representativos todos se crucen entre sí. La fase regular, entonces, duraría sólo 9 jornadas, tras las cuales los dos mejores de cada zona se cruzarían en semifinales y final.

Una posible distribución de los equipos propuestos sería de la siguiente manera:

Zona Centro-Norte: Sarmiento (J), Defensores (VR), Aldosivi, Alvarado, Unión (MdP), Douglas Haig, Rivadavia (Lincoln), Once Tigres (9dJ), El Linqueño, La Emilia (San Nicolás).

Zona Sur: Olimpo, Bella Vista (BB), Liniers (BB), Villa Mitre, Huracán (TA), Ramón Santamarina (T), Grupo Universitario (T), Independiente (Tandil), Racing (Olavarría), Ferrocarril Sud (O).

Los Capitán del Espacio santafesinos (?)

Torneo de Santa Fe, Copa “Miguel del Sel-Marcelo Bielsa-Roberto Fontanarrosa-Fito Páez-Alberto Olmedo-Ernesto Guevara-Porteños Putos (?)” 12 EQUIPOS

Primera División: Newell’s, Colón, Unión, Atlético Rafaela, Rosario Central, Libertad (Sunchales), Unión (Sunchales), Tiro Federal, Central Córdoba (Rosario), Sportivo Las Parejas, Jorge Newbery (Venado Tuerto), Ben Hur (Rafaela).

Segunda División: Atlético San Jorge, 9 de Julio (Rafaela), Argentino (Rosario), Sportivo Rivadavia (Venado Tuerto), Santa Fe FC, Argentino de Quilmes (Rafaela), Sanjustino (San Justo), Coronel Aguirre (Villa Gobernador Gálvez), Peñarol (Rafaela), Atlético Carcarañá, Club Arteaga M.S.B, Juventud (Esperanza).
Se disputa todos contra todos a una rueda. Los incidentes se tolerarán como hechos folklóricos (?).

Torneo de Córdoba, Copa “Piñón Fijo (?)” 12 EQUIPOS

Primera División: Belgrano, Instituto, Talleres, Racing, Sp. Belgrano (San Francisco), Alumni (Villa María), Atenas (Río Cuarto), Estudiantes (Río Cuarto), General Paz Juniors, Sarmiento (Leones), 9 de Julio (Morteros), Tiro Federal (Morteros).

También se disputa todos contra todos una rueda. Al final, se cuentan chistes y se toma fernet (?).

Con Gutiérrez Sport vuelve el fútbol con bigote

Torneo de Mendoza, Copa “Julio Rodríguez Cobos (?)”. 10 EQUIPOS

Primera División: Godoy Cruz, Independiente Rivadavia, Deportivo Maipú, Gimnasia y Esgrima, San Martín, Deportivo Guaymallén, Huracán Las Heras, Empleados de Comercio, Gutiérrez Sport Club, Sport Club Pacífico (General Alvear).

Aclaración: Para dirimir las últimas plazas se tomó en cuenta el desempeño en el Torneo del Interior 2012, está todo más que bien con la gente de Huracán de San Rafael, Palmira, Andes Talleres y RacingArgentino, la próxima vez será (?).

Creemos que es innecesario seguir abundando en las demás provincias, en todos los casos restantes estaríamos pensando también en competiciones de diez participantes a una rueda de partidos.

Nunca menos (?)

Ahora bien, la pregunta de los cuarenta millones (?), ¿cómo corno entran estos torneos en el lapso de un año? Reconocemos que es imposible adaptar a nuestra idiosincrasia el apretado y bamboleante (?) calendario brasileño, con lo cual resulta necesario acortar la duración de los torneos federales. Existen tres variantes posibles, muy distintas entre sí, para solucionar este problema. En todos los casos, juzgamos razonable incrementar levemente la cantidad máxima posible de partidos de liga por temporada sin que nunca exceda los 45. En caso de confirmarse el rumor de que tanto la Libertadores como la Sudamericana comenzarán a disputarse a lo largo de todo el año -y no en un semestre- sería de una gran ayuda para la implementación de este sistema. Los ejemplos que damos a continuación son para la Primera División “A”, con la premisa de que se aplicarían métodos de disputa similares a medida que se descienda en la pirámide.

Opción 1: Reducir la cantidad de equipos en Primera “A” a 16. De esta manera, se disputaría un torneo todos contra todos a dos ruedas de 30 jornadas de duración. A pesar de su sensatez desde lo deportivo, parece una solución poco factible en un momento en el que hay presión para incrementar el número de participantes en la máxima divisional. Más aún, es casi seguro que esta propuesta haría fracasar el proyecto de los torneos provinciales, a los cuáles se tildaría de “cortinas de humo” para ocultar la exclusión de equipos de mierda de la primera “A”. Una opción salomónica sería establecer un torneo largo de 18 participantes y acortar un poco los provinciales (por ejemplo, que el de Ciudad de Buenos Aires -que a priori sería el más extenso- lo disputen sólo 12 equipos, o bien 18 divididos en dos zonas).

Opción 2: Aumentar la cantidad de participantes en Primera “A” a un número entre 28 y 32. En este caso, el torneo anual sería a una sola rueda. Esta variante puede parecer insólita, pero lo cierto es que desde hace más de veinte años que se están coronando campeones en certámenes a una sola vuelta de duración aún más breve que la propuesta. También parece ajustarse bastante bien al nivel actual de los clubes argentinos. Si la cacareada afirmación de una paridad entre las dos primeras categorías del fútbol local suena endeble si se considera a todos los equipos de la B Nacional, puede resultar algo más plausible si en la compulsa se contemplara tan sólo a los que se ubican en la mitad superior de la tabla. Este torneo sería un verdadero infierno para River (?).

Opción 3: Mantener la cantidad de equipos de Primera “A” en 20, y dividir el torneo en dos fases.

1) Una serie regular en la que se enfrenten todos contra todos a una rueda.

2) Una fase final que agrupe a los equipos de acuerdo a su desempeño en la serie regular. Los siete primeros se disputarían el título y los puestos de clasificación a la Copa Libertadores; los colocados en los puestos 8-13 pelearían por plazas en la Copa Sudamericana; y los siete últimos intentarían escapar al descenso y la promoción -si la hubiera. En todos los casos, los equipos arrastrarían íntegramente los puntos de la primera fase, y las zonas se realizarían a partido y revancha. Los participantes en las zonas Campeonato y Permanencia jugarían entonces 31 partidos y los seis del medio 29.

Esta opción tiene algo de delirio barroco latinoamericano que nos gusta.

Un espectro recorre la Argentina: el de la “Pepona” Reinaldi

Llegado a este punto, es lógico que todos se estarán preguntando (?): ¿y las localías?. Como los torneos provinciales se disputarían a una rueda, las mismas se invertirían en las sucesivas ediciones. Por ejemplo, si en la Copa “Mauricio Macri” de 2013 River y Boca se enfrentan en la Bombonera, en la de 2014 jugarían en el Monumental. Al mismo tiempo, en el caso de que los torneos nacionales también se disputen con una fase regular de una sola rueda, los equipos que se crucen en las dos competiciones anuales también intercalarían su condición de local. Por ejemplo, si en el Torneo del Conurbano 2013 Racing-Independiente juegan en el Cilindro, en el campeonato de Primera División del mismo año chocarían en el Libertadores de América. En 2014, sería exactamente al revés: Independiente sería local en el provincial y Racing en el nacional.

Por si todo esto fuera poco…

Opcional: Copa de Campeones Provinciales “Miguel Molina y Vedia (?)”

Obviamente con esto terminamos de saturar el calendario, que ya estaba saturado (?), pero lo vemos como una zanahoria para que los equipos grandes no tomen al torneo de su aldea (?) como un entrenamiento de pretemporada. Después de todo, a los pocos equipos de las localidades más relevantes que les tocara jugarlo esta competencia adicional no les significaría más de tres o cuatro partidos. Sería un torneo por eliminación a partido único, a jugarse entresemana luego de la finalización de los provinciales. La distribución de plazas sería tan equitativa como la de bancas en el Senado (?), una por torneo provincial, y la única consideración en torno al nivel relativo de las diferentes competiciones regionales estaría dado por el ingreso más avanzado en el cuadro de los campeones de las provincias más importantes. De un modo análogo al que utiliza la UEFA para determinar el otorgamiento de cupos en la Champions y la Europa League, podría armarse un ranking que sopese la performance de los equipos de cada provincia tanto en las categorías de alcance nacional cómo en la Copa Argentina y en este mismo certamen. Para ilustrar un poco la propuesta, aquí lo confeccionamos de forma totalmente artesanal (?), tomando en cuenta sobre todo la cantidad de representantes de cada jurisdicción en Primera “A”, B Nacional y Argentino “A” durante la temporada 2011-12.

Modo de disputa:

Primera Ronda: participan los equipos campeones de la provincias 14-25. Estas serían: Santiago del Estero, Chaco, Formosa, Misiones, Catamarca, La Rioja, San Luis, La Pampa, Río Negro, Neuquén, Santa Cruz, Tierra del Fuego. Total: 6 partidos.

Segunda Ronda: Se cruzan los 6 ganadores de la primera ronda con los ganadores de los torneos de las provincias 8-13. Estas serían: Salta, Tucumán, Jujuy, Corrientes, Entre Ríos y Chubut. Total: 6 partidos.

Tercera Ronda: Se enfrentan los 6 clasificados de la segunda fase con los 4 campeones de las provincias 4-7. Estas serían: Córdoba, Interior de Buenos Aires, Mendoza y San Juan. Total: 5 partidos.

Cuartos de Final: A los 5 ganadores de la tercera ronda se suman los campeones de los torneos 1-3, que serían los de Conurbano Bonaerense, Ciudad de Buenos Aires y Santa Fe.

This is Spinal Tap

De ahí en adelante es todo obvio, semifinal, final y la otra mitad de la gloria (?) a disposición del campeón. La idea sería que esta competencia adicional otorgue un lugar en alguna copa continental, en lo posible de América (?). Si bien puede parecer demasiado premio llegar a la Libertadores por ganar apenas tres partidos, hay que recordar que se trataría de conjuntos que previamente ya habrían prevalecido en las justas regionales. Una clasificación a la Sudamericana puede resultar más adecuada, pero quizá no sea suficiente anzuelo cómo para que -sobre todo en Capital y Conurbano- se les dé importancia a los provinciales. Ya que estamos flasheando torneos a lo loco se nos ocurren dos variantes para consensuar un premio por esta Copa que sea suculento pero no exagerado. La primera sería que el lugar en la Libertadores que se obtenga junto con este trofeo sea el del repechaje y no uno directo en la fase de grupos. La otra posibilidad es crear aún otra copa más, la “Supercopa Montgomery Burns por logros destacados en el campo de la excelencia”, que enfrente al ganador de la Copa de Campeones Provinciales contra el campeón de la Copa Argentina. Quién se impusiera en este partido iría a la Libertadores mientras que al perdedor le tocaría el escarnio (?) de la Sudamericana. Es decir, disfrazado de la puesta en juego de una estrellita más en el escudo, proponer una especie de control de calidad para que al principal torneo del continente no vaya un equipo demasiado mierdoso (?).

Las cartas están sobre la mesa: La AFA ferreteril o la paralela de Vila tienen a su disposición este proyecto, que -lo reconocemos- tiene sus aristas insólitas, pero que congenia la necesaria federalización con el rescate del sabor inimitable de las culturas locales. El impulso que una reestructuración de este tipo le podría dar al fútbol argentino no debería ser minimizado. Si se aprueba, le regalamos a sus impulsores una camiseta del Cosmos (?).

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