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Grandes Dinastías Capítulo X: La Juve del Trío MágicoEditar

Por Pitti Severini

El equipo más grande de Italia no siempre lo fue. La piedra fundamental para la grandeza de este club la pusieron tres cracks inigualables, vamos a conocer su historia.
Omar_Sivori_John_Charles_Giampiero_Boniperti_1961
El Trío Mágico vino a crear una verdadera revolución en el Calcio de finales de la década del 1950, comienzo de la década del 1960. Estaba compuesto por un histórico jugador de la Juventus, Giampero Boniperti, que jugó los quince años de su carrera futbolística en el club de Turin; John Charles, el mejor jugador galés de todos los tiempos; y el crack argentino Enrique Omar Sivori, gloria de River y de los Carasucias.


Boniperti jugaba en el club desde el año 1946, venía de jugar en un club amateur llamado Momo, y llegó a la División Primavera de la Juventus tras la Segunda Guerra Mundial, debutando en la Serie A contra el AC Milan el 2 de marzo de 1947. En la Vecchia Signora demostraría con creces su calidad y su polivalencia, ya que mantenía un alto nivel de juego alternando en todo el frente de ataque: como centrodelantero, como enganche, por el interior e incluso de wing. Se convirtió en la estrella y símbolo del equipo, y en goleador de la Serie A, 2 años después.
Durante sus 15 temporadas como jugador con la camiseta de la Vecchia Signora conquistó cinco títulos de Liga y dos Copas de Italia con los 2 grandes equipos juventinos de la década de 1950: aquél que marcó 301 goles en Serie A entre 1950 y 1952 e hizo frente con éxito a la delantera GRE-NO-LI del Milan y, 5 años después, formó El Trío Mágico que da lugar a este post.
Diez años después de dejar la práctica profesional, asumió la presidencia de la Juventus el 13 de julio de 1971 reemplazando a Vittore Cattela, erigiendo con gran éxito, el Ciclo Legendario, la segunda Edad de Oro del club entre 1972 y 1986. Durante su mandato el club conquistó 18 títulos oficiales (incluyendo todos los trofeos disponibles a nivel internacional) hasta su renuncia en 1990.


John Charles era un galés enorme de tamaño y de talento, que podía jugar tanto de central como delantero, una cosa así como los hermanos Funes Mori juntos, pero bien(?); que con 17 año ya jugaba en el Leeds United de la liga inglesa. Il Gigante Buono, llegó a la Juve luego de hacer ascender a su Leeds y maravillar a todos con su selección. El presidente del equipo turinés, Umberto Agnelli, desembolsó 65.000 libras, cifra record de la época, para llevarse al Gran Charles para Italia. Habrá sido importante el legado de Charles, que fue elegido el mejor extranjero de la historia del club, por encima de tipos como Platini, Zidane o Haller. Esta votación se hizo antes de la llegada de Tevez, claramente.


Enrique Omar Sívori fue uno de los jugadores más virtuosos nacidos en estas tierras. Cabezón, petiso, desprolijo, siempre con las medias bajas y gambeteando a los que se le cruzaran, el prototipo de enganche talentoso argentino. Miembro del equipo que consiguió el primer tricampeonato de la historia de River y parte de una de las delanteras más recordadas de la selección nacional, junto a Corbatta, Maschio, Angelillo y Cruz: los Carasucias. El Cabezón llega a Juventus directamente recomendado por Renato Cesarini, y les dejó al club de Nuñez nada más que 10 millones de pesos, que permitieron terminar el Monumental.


Ya habiendo conocido a los que conformaron esta mítica delantera, es fácil adivinar que los éxitos vendrían en gran cantidad. El primer campeonato que jugaron juntos, el 1957/58, la Vecchia Signora destrozó a los rivales y se adjudicó el título con ocho puntos de ventaja, sobre la Fiorentina. El DT era el gran yuogoslavo Ljubiša Broćić, mientras que Charles fue el goleador del torneo con 28 tantos, acompañado con Sívori, que metió 22. Los dos nuevos cracks le dieron un segundo aire a la carrera de Boniperti. Además de los mencionados, tuvieron un excelente campeonato Bruno Nicolé y Giuseppe Corradi. El italiano ahora gozaba de la compañía de dos de los mejores jugadores del mundo y la diferencia con los demás era notoria. Este fue el décimo Scudetto de la Juve, lo que le permitió bordarse la primera estrella de su historia. Además de ganar el campeonato quedaría para el recuerdo el triunfo 4 a 1 al Torino en el clásico,
Juventus_1957-58
Al año siguiente llegaría el título en la Copa Italia con goleada incluida al Inter en la final, 4 a 1. El Scudetto lo ganó el Milan, mientras que la Vecchia Signora quedó cuarta, a 10 puntos del campeón. El goleador de esa campaña fue el gran Antonio Angelillo con 33 goles, mientras que Charles se quedaba atrás en la lucha con 19.


Además surgió un problema que sería recurrente en la historia de la Juventus. La Copa de Europa. La extraña relación entre club y Coppa dei Campioni –como le llaman en Italia-, nace en la temporada de 1959. La Juve del “Trío Mágico” se enfrenta al Wiener Sport Club, campeón austríaco, al que derrotó por 3-1 en el Comunale. La tragedia ocurre en la vuelta, cuando Charles fue literalmente apaleado por los durísimos austríacos –acabará en el hospital y siendo baja un buen tiempo-, el equipo se queda con diez hombres –no había cambios en esa época-, y es aplastado por un 7-0 y primera gran bofetada recibida por la altiva novia de Italia en la gran competición continental. Todo esto propició la llegada del mítico Renato Cesarini al banco, y con él la explosión definitiva de Sívori.


Juventus obtuvo su décimo primer scudetto, sacándole nuevamente 8 puntos de ventaja a la Fiore de Luis Carniglia. Sívori fue el máximo goleador del torneo con 28 goles, habiendo jugado 31 encuentros. Pero además ese año los turineses hicieron doblete ya que volvieron a ganar la Copa Italia, ganándole 3 a 2 a la Fiorentina la final en tiempo suplementario. Muy Gimnasia todo para los viola(?). En total, computando campeonato y copa Sívori metió 31 goles en 35 partidos disputados. Fue en ese momento cuando el argentino se ganó el apodo de Il Grande Mancino: El Gran Zurdo. Mientras tanto, Charles se lucía haciendo el laburo de pivote, ganando espacios con su corpulencia para abrirle el área de frente al cabezón. Además de eso metió 23 goles. Boniperti llevaba muy bien la cinta de capitán y manejaba los partidos con mucha experiencia. Fue uno de los Scudettos más recordados de la historia del club y Cesarini se llevó los méritos correspondientes.


Esa época del Calcio estaba llena de delanteros y enganches argentinos, además de Angelillo y Sívori: Ernesto Cucchiaroni, surgido en Tigre y figura de Boca, la rompió en Milan; Pedro Manfredini, crack de Racing que se cansó de meter goles en la Roma; Santiago Vernazza, que luego de jugar en River y Platense fue ídolo en Palermo y Milan; Humberto Maschio que en Quilmes y sobre todo en Racing es recordado por la cantidad y calidad de tantos que metía, en Italia jugó en Bologna, Atalanta, Inter y Fiorentina; Juan Carlos Tacchi, surgido en Newells y con amplio recorrido por varios clubes de la tierra de mis abuelos(?); y para terminar, Luis Pentrelli, uno de los mejores jugadores de la historia de GELP, que jugó más de un lustro en Udinese.
Juventus_1960-61
Al año siguiente el título volvió a llevárselo la Vecchia Signora, aventajando por 4 unidades al Milan. Sívori, siguiendo una costumbre de la época, se nacionalizó italiano. Fue segundo goleador del torneo, con 25 tantos –en 27 presentaciones-, y su performance, que no se quedaba sólo en los goles y los títulos sino en la clase desplegada le valió ganar el Balón de Oro europeo en 1961 y ser citado a la selección italiana para jugar el Mundial de 1962, donde casi no jugó. Sívori ya era un personaje, a la manera del Dié dos décadas y pico más tarde era amado u odiado. Quilombero, jetón, peleador, pero dueño de unos huevos tremendos, de una calidad increíble y de un talento único el Calcio se movía al compás del nacido en San Nicolás. Charles, en contrapartida le decían el Gigante Buono, por ser apacible y buen tipo, callado y respetuoso; mientras que Boniperti terminó siendo Eurodiputado, así que ya sabemos la clase de tipo que es(?).


El del 61 fue el último torneo que jugaron juntos estos tres tipos geniales, cada uno a su manera. Fue el año del retiro de Boniperti, que ya daba señales de agotamiento tras 15 años de exitosa carrera. Sívori se quedó hasta el 65 que se fue al Nápoli, luego de pelearse con el DT de ese momento, el paraguayo Herrera; mientras que Charles volvería a Inglaterra en el 62. Todos dejaron su impronta en la historia del futbol, y acá recordamos los años que estuvieron juntos formando el Trío Mágico.

Grandes Dinastías Capítulo X: La Juve del Trío MágicoEditar

Por Pitti Severini

El equipo más grande de Italia no siempre lo fue. La piedra fundamental para la grandeza de este club la pusieron tres cracks inigualables, vamos a conocer su historia.
Omar_Sivori_John_Charles_Giampiero_Boniperti_1961
El Trío Mágico vino a crear una verdadera revolución en el Calcio de finales de la década del 1950, comienzo de la década del 1960. Estaba compuesto por un histórico jugador de la Juventus, Giampero Boniperti, que jugó los quince años de su carrera futbolística en el club de Turin; John Charles, el mejor jugador galés de todos los tiempos; y el crack argentino Enrique Omar Sivori, gloria de River y de los Carasucias.


Boniperti jugaba en el club desde el año 1946, venía de jugar en un club amateur llamado Momo, y llegó a la División Primavera de la Juventus tras la Segunda Guerra Mundial, debutando en la Serie A contra el AC Milan el 2 de marzo de 1947. En la Vecchia Signora demostraría con creces su calidad y su polivalencia, ya que mantenía un alto nivel de juego alternando en todo el frente de ataque: como centrodelantero, como enganche, por el interior e incluso de wing. Se convirtió en la estrella y símbolo del equipo, y en goleador de la Serie A, 2 años después.
Durante sus 15 temporadas como jugador con la camiseta de la Vecchia Signora conquistó cinco títulos de Liga y dos Copas de Italia con los 2 grandes equipos juventinos de la década de 1950: aquél que marcó 301 goles en Serie A entre 1950 y 1952 e hizo frente con éxito a la delantera GRE-NO-LI del Milan y, 5 años después, formó El Trío Mágico que da lugar a este post.
Diez años después de dejar la práctica profesional, asumió la presidencia de la Juventus el 13 de julio de 1971 reemplazando a Vittore Cattela, erigiendo con gran éxito, el Ciclo Legendario, la segunda Edad de Oro del club entre 1972 y 1986. Durante su mandato el club conquistó 18 títulos oficiales (incluyendo todos los trofeos disponibles a nivel internacional) hasta su renuncia en 1990.


John Charles era un galés enorme de tamaño y de talento, que podía jugar tanto de central como delantero, una cosa así como los hermanos Funes Mori juntos, pero bien(?); que con 17 año ya jugaba en el Leeds United de la liga inglesa. Il Gigante Buono, llegó a la Juve luego de hacer ascender a su Leeds y maravillar a todos con su selección. El presidente del equipo turinés, Umberto Agnelli, desembolsó 65.000 libras, cifra record de la época, para llevarse al Gran Charles para Italia. Habrá sido importante el legado de Charles, que fue elegido el mejor extranjero de la historia del club, por encima de tipos como Platini, Zidane o Haller. Esta votación se hizo antes de la llegada de Tevez, claramente.


Enrique Omar Sívori fue uno de los jugadores más virtuosos nacidos en estas tierras. Cabezón, petiso, desprolijo, siempre con las medias bajas y gambeteando a los que se le cruzaran, el prototipo de enganche talentoso argentino. Miembro del equipo que consiguió el primer tricampeonato de la historia de River y parte de una de las delanteras más recordadas de la selección nacional, junto a Corbatta, Maschio, Angelillo y Cruz: los Carasucias. El Cabezón llega a Juventus directamente recomendado por Renato Cesarini, y les dejó al club de Nuñez nada más que 10 millones de pesos, que permitieron terminar el Monumental.


Ya habiendo conocido a los que conformaron esta mítica delantera, es fácil adivinar que los éxitos vendrían en gran cantidad. El primer campeonato que jugaron juntos, el 1957/58, la Vecchia Signora destrozó a los rivales y se adjudicó el título con ocho puntos de ventaja, sobre la Fiorentina. El DT era el gran yuogoslavo Ljubiša Broćić, mientras que Charles fue el goleador del torneo con 28 tantos, acompañado con Sívori, que metió 22. Los dos nuevos cracks le dieron un segundo aire a la carrera de Boniperti. Además de los mencionados, tuvieron un excelente campeonato Bruno Nicolé y Giuseppe Corradi. El italiano ahora gozaba de la compañía de dos de los mejores jugadores del mundo y la diferencia con los demás era notoria. Este fue el décimo Scudetto de la Juve, lo que le permitió bordarse la primera estrella de su historia. Además de ganar el campeonato quedaría para el recuerdo el triunfo 4 a 1 al Torino en el clásico,
Juventus_1957-58
Al año siguiente llegaría el título en la Copa Italia con goleada incluida al Inter en la final, 4 a 1. El Scudetto lo ganó el Milan, mientras que la Vecchia Signora quedó cuarta, a 10 puntos del campeón. El goleador de esa campaña fue el gran Antonio Angelillo con 33 goles, mientras que Charles se quedaba atrás en la lucha con 19.


Además surgió un problema que sería recurrente en la historia de la Juventus. La Copa de Europa. La extraña relación entre club y Coppa dei Campioni –como le llaman en Italia-, nace en la temporada de 1959. La Juve del “Trío Mágico” se enfrenta al Wiener Sport Club, campeón austríaco, al que derrotó por 3-1 en el Comunale. La tragedia ocurre en la vuelta, cuando Charles fue literalmente apaleado por los durísimos austríacos –acabará en el hospital y siendo baja un buen tiempo-, el equipo se queda con diez hombres –no había cambios en esa época-, y es aplastado por un 7-0 y primera gran bofetada recibida por la altiva novia de Italia en la gran competición continental. Todo esto propició la llegada del mítico Renato Cesarini al banco, y con él la explosión definitiva de Sívori.


Juventus obtuvo su décimo primer scudetto, sacándole nuevamente 8 puntos de ventaja a la Fiore de Luis Carniglia. Sívori fue el máximo goleador del torneo con 28 goles, habiendo jugado 31 encuentros. Pero además ese año los turineses hicieron doblete ya que volvieron a ganar la Copa Italia, ganándole 3 a 2 a la Fiorentina la final en tiempo suplementario. Muy Gimnasia todo para los viola(?). En total, computando campeonato y copa Sívori metió 31 goles en 35 partidos disputados. Fue en ese momento cuando el argentino se ganó el apodo de Il Grande Mancino: El Gran Zurdo. Mientras tanto, Charles se lucía haciendo el laburo de pivote, ganando espacios con su corpulencia para abrirle el área de frente al cabezón. Además de eso metió 23 goles. Boniperti llevaba muy bien la cinta de capitán y manejaba los partidos con mucha experiencia. Fue uno de los Scudettos más recordados de la historia del club y Cesarini se llevó los méritos correspondientes.


Esa época del Calcio estaba llena de delanteros y enganches argentinos, además de Angelillo y Sívori: Ernesto Cucchiaroni, surgido en Tigre y figura de Boca, la rompió en Milan; Pedro Manfredini, crack de Racing que se cansó de meter goles en la Roma; Santiago Vernazza, que luego de jugar en River y Platense fue ídolo en Palermo y Milan; Humberto Maschio que en Quilmes y sobre todo en Racing es recordado por la cantidad y calidad de tantos que metía, en Italia jugó en Bologna, Atalanta, Inter y Fiorentina; Juan Carlos Tacchi, surgido en Newells y con amplio recorrido por varios clubes de la tierra de mis abuelos(?); y para terminar, Luis Pentrelli, uno de los mejores jugadores de la historia de GELP, que jugó más de un lustro en Udinese.
Juventus_1960-61
Al año siguiente el título volvió a llevárselo la Vecchia Signora, aventajando por 4 unidades al Milan. Sívori, siguiendo una costumbre de la época, se nacionalizó italiano. Fue segundo goleador del torneo, con 25 tantos –en 27 presentaciones-, y su performance, que no se quedaba sólo en los goles y los títulos sino en la clase desplegada le valió ganar el Balón de Oro europeo en 1961 y ser citado a la selección italiana para jugar el Mundial de 1962, donde casi no jugó. Sívori ya era un personaje, a la manera del Dié dos décadas y pico más tarde era amado u odiado. Quilombero, jetón, peleador, pero dueño de unos huevos tremendos, de una calidad increíble y de un talento único el Calcio se movía al compás del nacido en San Nicolás. Charles, en contrapartida le decían el Gigante Buono, por ser apacible y buen tipo, callado y respetuoso; mientras que Boniperti terminó siendo Eurodiputado, así que ya sabemos la clase de tipo que es(?).


El del 61 fue el último torneo que jugaron juntos estos tres tipos geniales, cada uno a su manera. Fue el año del retiro de Boniperti, que ya daba señales de agotamiento tras 15 años de exitosa carrera. Sívori se quedó hasta el 65 que se fue al Nápoli, luego de pelearse con el DT de ese momento, el paraguayo Herrera; mientras que Charles volvería a Inglaterra en el 62. Todos dejaron su impronta en la historia del futbol, y acá recordamos los años que estuvieron juntos formando el Trío Mágico.

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